Mañana me voy. El atardecer, el cansancio, y el fin de mis cortas vacaciones me dejan el alma un poco afligida y melancólica.
Uno de mis últimos paseos me lleva a la Koutubia. Construida en el S. XII, y con sus setenta metros de altura, el alminar de la Koutubia se considera el prototipo de referencia en su clase y uno de los tres más importantes del mundo, a parte de la Giralda en Sevilla y el Hassan en Rabat.
El monumento es el símbolo de la ciudad. Al caer las últimas luces del día, cuando el canto ronco del muecín recuerda los rigores del rezo, un sol cobrizo aviva sus colores y magnifica su belleza.
El monumento es el símbolo de la ciudad. Al caer las últimas luces del día, cuando el canto ronco del muecín recuerda los rigores del rezo, un sol cobrizo aviva sus colores y magnifica su belleza.
Dormiré unas horas y luego para para España.
Espero que os haya agradado mi viaje, y la forma en que lo he contado.
Adios Marruecos, adios Marrakech


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